A la hora de elegir un colchón, no es suficiente con echarle una ojeada, presionarlo con la mano y sentarse encima, sino que hay que acostarse sobre él y probarlo durante unos minutos, girándonos de izquierda a derecha y viceversa, adoptando las diferentes posturas a las que estamos habituados cuando nos vamos a dormir.

Cuanto menos se adapte el colchón a nuestra morfología, más incorrecta será la postura que nos obliga a adoptar, más nos moveremos durante la noche mientras dormimos y, por tanto, menos descansaremos. 

Cometemos a menudo el error de comprar un colchón porque nos "entra su diseño por los ojos", sin ni siquiera entender las diferentes capas con las que está fabricado y que están ocultas bajo el envoltorio. El cliente continúa comprando colchones cerrados con ribete o burlete, que impide ver el interior, teniendo suficiente con la mínima información que le proporciona el vendedor, sin preocuparse apenas de probarlo. En la actualidad, pocas personas saben a fondo sobre colchones. Incluso podemos decir que, muchas veces, el propio vendedor de equipos de descanso desconoce lo que tiene entre manos.

 

Para elegir acertadamente un colchón hay que tener presente siempre dos aspectos fundamentales: primero que respete correctamente tu morfología, tu forma física de ser. Nuestro hombro no puede quedar arqueado ni nuestra cadera en una postura incorrecta debido la rigidez del colchón, ya que esta rigidez provocará que las vértebras de nuestra columna queden de forma alineada.

Un descanso adecuado pasa por la total relajación de los músculos adoptando la postura adecuada para descansar según nuestra morfología, y esa es la función del colchón. Solamente un buen colchón puede proporcionar un buen descanso y facilitar el sueño, sin movimientos.

 En busca del mejor colchón

 

Como hemos dicho, si queremos saber si un colchón es el adecuado, tenemos que acostarnos sobre él cuando nos lo estén vendiendo, ponernos de lado, mejor sobre el lado izquierdo, porque debemos recordar que la mejor forma de dormir es sobre el lado izquierdo.

Debemos comprobar que se adapta perfectamente al cuerpo, sin tener que arquear el hombro, ni forzar la cadera.

La estructura de un colchón se compone de una capa suave de adaptabilidad en la parte superior o de contacto no inferior a 5 cms. ni superior a 12 cms., y de una o varias capas inferiores que servirán de soporte a todo nuestro cuerpo. Esas capas inferiores son las que determibarán el gusto del cliente en cuanto a si le gusta dormir blando, intermedio o, por el contrario, duro.

Los fabricantes de colchones recomendamos  un mínimo de 5 cms. en la capa superior o de contacto de adaptabilidad para que el hombro y la cadera queden bien colocados por el colchón, y no superior a 12 cms., ya que entonces provocará un hundimiento de la parte que más pesa de nuestro cuerpo, que es la zona lumbar.

Si podemos darnos la vuelta en el colchón sin demasiado esfuerzo, dormiremos y descansaremos mejor.

 

El segundo aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de comprar un colchón es que sea duradero, y eso lo vamos a conseguir a través de la garantía. Debemos intentar invertir en un producto que ofrezca el máximo de años de garantía posible. 

Otro factor determinante de la calidad de un colchón es su peso. Si un colchón pesa mucho significa que es bueno, y que está elaborado con materiales de gran calidad. Si no pesa, los materiales con los que se fabricó probablemente hayan sido de inferior calidad y perderá su fimeza con los primeros meses de uso.

En nuestra empresa WLN Barcelona, seleccionamos y compramos a terceros exclusivamente los mejores materiales, los ensamblamos a medida de cada necesidad y ofrecemos el producto acabado con la garantía de máxima calidad.

 ¿Muelles, viscoelástica o látex?

 

En la mayoría de los casos, cuando tomamos la firme decisión de adquirir un nuevo colchón, la tendencia es escoger el material que más de moda esté. En la época del látex, pues era el látex. Más tarde llega la viscoelástica gracias al marketing de los astronautas, y más tarde se fabrican los muelles ensacados, con un descanso independiente que acaban mezclandose con látex o con viscoelásticas.

 

El colchón es un santuario para nuestro descanso, es un producto pensado para descansar y regenerar células. Hemos de tener en cuenta que dormimos durante 30 años para vivir 60 despiertos, y hay que intentar escoger nuestro colchón siempre teniendo en cuenta los dos aspectos fundamentales que hemos explicado: que sea correcto y duradero, independientemente del material que escojamos.

Ahora bien, unas características que podemos decir sobre cada producto son las siguientes:

El látex es un producto muy fresco, de adaptabilidad total y muy duradero, funciona por si solo, pero reúne esas caracerísticas si se trata de látex 100% natural, no de látex con viscoelásticas ni látex con muelles.

La viscoelástica tiene menos transpiración y, cuanta más "memoria" tenga, menos transpira y más nos costará girarnos sobre nosotros mismos, ya que una vez la viscoelástica se adapta a nuestro cuerpo, ésta no "empuja" hacia afuera. La viscoelástica no funciona por sí sola ya que sólo es una capa de adaptabilidad y, como tal, deberá formar parte de un colchón entre 5 cms. y 12 cms. de este material.

 

El colchón de muelles, por el contrario, ofrece un efecto rebote que los otros dos materiales mencionados anteriormente no tienen, pero en la mayoría de los casos no funciona por sí solo sino que debe ir acompañado de un topper o sobrecolchón que haga de capa de adaptabilidad. La falta de este topper o sobrecolchón puede hacer que nos resulte excesivamete rígido y, por lo tanto, incorrecto.

 

El producto más fresco, transpirable, elástico y duradero más recomendado por WLN Barcelona es el látex natural.

 

Se adapta perfectamente a la forma del cuerpo. Cuando salimos del mismo la recuperación del cuerpo es instantánea y vuelve a su estado original. Es importante tener en cuenta que el látex natural debe ir siempre acompañado de un certificado extendido por el fabricante que certifique un mínimo de 85% de látex natural.

 

 

Cuando presionamos nuestra mano sobre un colchón y se queda marcada en él es consecuencia de que la materia prima es una espumación de la viscoelástica que hace el efecto de poder recuperarse. Lo que esto demuestra es que el cuerpo deberá hacer esfuerzos durante el sueño para moverse mejor, y eso es perjudicial para el descanso. Es más ventajoso utilizar el caucho natural  o el látex.

En cuanto al somier, lo cierto es que su calidad sólo afecta dependiendo del tipo de producto que se ponga encima. Un colchón de caucho natural, por ejemplo, es tan denso que necesita poder transpirar a través de las láminas de madera. Pero no cualquier lámina de madera se adecúa a un colchón.