Basta con observar a nuestro alrededor para comprobar que, a partir de la madurez, un elevado porcentaje de personas empiezan a tener problemas de sueño, incluso insomnio crónico. La alteración del sueño suele empezar debido a episodios de ansiedad provocados por preocupaciones en nuestro entorno. Los problemas laborales, familiares, económicos o emocionales suelen ser las cuestiones que más alteran nuestro equilibrio, lo cual afecta directamente a la calidad de nuestro descanso.

Antes de tener que recurrir a tomar pastillas para asegurar el sueño, con el consecuente peligro de habituación, os damos algunas pautas sencillas que ayudan a conciliar el sueño.

 

¿No puedes dormir? Controla tus estímulos

 

 Sabemos que la “desconexión mental” es un paso previo para conciliar el sueño. La cuestión fundamental para conseguir iniciar y mantener el sueño de forma adecuada pasa por modificar los hábitos inadecuados que perpetúan los problemas del sueño. Para ello, lo fundamental es iniciar la relajación y “desconexión mental”, alrededor de una hora antes de irnos a dormir.

Estos son los consejos para conseguir la correcta preparación para el sueño:

 

1.- Evita las actividades, situaciones o tareas que te “activen”, impliquen emocionalmente o requieran mucha concentración, como estudiar, atender asuntos de trabajo, jugar a videojuegos e incluso tener charlas con otras personas de temas demasiado profundos para evitar irte a la cama con esa activación "mental".

 

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2.- Concéntrate en desconectar mentalmente de cualquier pensamiento negativo o que te preocupe. En otras palabras, no te lleves las preocupaciones a la cama. Puede ayudarte a desconectar por ejemplo leer, escribir, dibujar, ver la televisión, técnicas de respiración o cualquier otra técnica que te relaje.

 

3.- Intenta volver a asociar la cama y el dormitorio con el rápido inicio del sueño,  limitando las actividades incompatibles con el sueño (comer, hablar, dar vueltas, trabajar con el ordenador, etc.) en la cama.

 

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4.- Acuéstate y levántate a la misma hora. Procura no trasnochar.  No desplaces más de una hora el momento de levantarte los fines de semana. Si haces siesta al mediodía, no debe durar más de 20 minutos.

 

5.- Come de forma equilibrada, variando tu alimentación para que no se produzcan carencias nutritivas que te dificulten el sueño. Acuéstate 1 hora y media después de una cena normal, y 2 horas como mínimo si ha sido una cena copiosa. Cena ligeramente, con pocas grasas y calorías. La cena debe contener verduras, pocas proteínas y lácteos (evita pasteles y dulces). No debes pasar hambre, aunque la cena sea ligera.

 

6.- No fumes al tiempo de acostarse. La nicotina es excitante. A partir de mediodía no tomes café, té, chocolate, bebidas refrescantes, ni fármacos que contengan cafeína.

 

7.- No hagas ejercicio por la noche.

 

8.- Evita ruidos y temperatura demasiado elevada en la habitación, así como corrientes de aire.

 

9.- Si te molestan los ruidos ambientales puede usar tapones de goma espuma. Si te molesta la luz por la mañana puede usar un antifaz protector.

 

10.- Al irte a la cama, tiéndete boca arriba o adopta una postura cómoda. Cierra los ojos y relaja los músculos. Respira de forma pausada. “Inspiración-pausa-espiración” (3 veces). Sin forzar la inspiración.

 

Y, por último, la cuestión más importante, utiliza un colchón y almohada de la máxima calidad, como los de WLN BARCELONA, con la firmeza adecuada para tu morfología, que reúna las condiciones necesarias para que tu descanso sea óptimo. Tu salud y bienestar te lo agradecerán!